La fundación de la Central General de Trabajadores en Argentina.
Hace 87 años se constituía la CGT. Fue producto de diversas rupturas y fusiones de organizaciones sindicales de los trabajadores. Con el surgimiento del peronismo cambia su relación con el Estado.
La década del 30 comenzó en Argentina con dos sucesos que la marcarían profundamente: uno es el golpe militar de José Félix Uriburu, a principios de septiembre de 1930 y tres semanas después, la creación de la Confederación General de los Trabajadores (CGT), cuyo nacimiento surgió de la unificación de la Unión Sindical Argentina (USA), una fracción de la anarquista Federación Obrera de la República Argentina (FORA), y de la socialista Confederación Obrera Argentina (COA).
La conformación de la CGT
Las distintas luchas que se suceden en las primeras décadas del siglo XX irán delimitando a las diferentes corrientes de izquierda en el movimiento obrero y serán el trasfondo de las uniones y rupturas de las organizaciones sindicales. En ese momento se debatía en torno a la formación de una nueva central. En 1930, luego de varios intentos de fusión entre diferentes sectores, se unen los gremios de la Unión Sindical Argentina (USA) orientada por los sindicalistas y la Confederación Obrera Argentina (COA), influenciada por los socialistas, dando nacimiento a la CGT el 27 de septiembre de 1930, semanas después de haberse producido el primer golpe de Estado en nuestro país. La nueva central estará sostenida principalmente por los sindicatos ferroviarios (La Unión Ferroviaria y La Fraternidad), además del gremio del comercio y los municipales y no presentarán ninguna resistencia al golpe, quedando ésta en manos de una minoría anarquista y comunista, que a partir de entonces se extenderá en influencia en los sindicatos.
El gobierno militar de 1943 designará a Perón en la secretaria de Trabajo y Previsión. Éste pacta con los dirigentes socialistas, sindicalistas y comunistas algunas políticas de apoyo a los sindicatos. La integración del movimiento obrero al Estado termina de consumarse bajo la presidencia de Perón. En 1945 la CGT sumará a nuevos gremios como los metalúrgicos, construcción vestidos, panaderos, portuarios, azucareros. Si bien la central sufrirá algunas rupturas, es con Perón cuando mayor es la unificación y donde refuerza su proceso de burocratización y de estatización de las organizaciones obreras. A partir de este momento la CGT será la famosa «columna vertebral» peronismo (Perón es llevado a la presidencia bajo con la ayuda del Partido Laborista, creado por organizaciones y dirigentes sindicales, pero luego ordena su disolución por no permitir ninguna oposición en sus filas) y hasta designa a importantes dirigentes para ocupar el Ministerio de Interior (el socialista Borlenghi de la Unión Ferroviaria, el gremio con mayor poder de fuego) y el de Relaciones Exteriores. El «modelo sindical peronista» será desafiado en numerosas oportunidades por el avance de la izquierda y de los sectores clasistas, sobre todo por la ascendencia que más adelante tendrán los cuerpos de delegados y las comisiones internas.
Perón con trabajadores en 1944
Una de las claves para consolidar la integración del movimiento obrero al Estado, sera la «Ley de Asociaciones Profesionales» promulgada en 1945, que imponía la existencia de sindicatos por industria, lo cual implica la eliminación de las anteriores sociedades gremiales y de resistencia. El Estado otorgaba personería gremial a un solo sindicato por industria, y este debía gozar de la simpatía del gobierno. La encarcelación de Perón el 17 de Octubre de 1945 será el mayor hecho político de la CGT en esos años, pero en contra de algunas versiones, la movilización que lo libera mas tarde, encontró a la dirección de la CGT fisurada y según el secretario general de la UOM de ese momento (Ángel Perelman «Como hicimos el 17 de Octubre»), hasta sorprendida por los hechos: «Se habían prácticamente diluido en el océano de mil manifestaciones y columnas parciales; las masas habían deglutido a los sistemas de organización sindical y los miles de delegados de fábricas estaban a la cabeza de la muchedumbre».

